Desde ahora ellos saben que el sacramento del Bautismo se fundamenta toda nuestra vida cristiana. Por él somos regenerados como hijos de Dios y llegamos ser miembros de Cristo, somos incorporados a la Iglesia y hechos partícipes de su misión.
Se bautiza derramando agua natural sobre la cabeza del que se bautiza y diciendo estas palabras: "Yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo".

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