domingo, 24 de agosto de 2008

SER POBRES PARA SER FELICES

"Felices los que tienen espíritu de pobre, porque de ellos es el reino de los cielos" (Mt. 5, 3).

Felices los esposos pobres. No pensemos que ahora vamos a reflexionar sobre el dinero y que la pobreza de la cual vamos a hablar significa que deben venderlo todo, regalarlo todo, vivir sin casa ni comidades. Aquí tampoco vamos a exponer sobre aquellos esposos que nada tienen porque la sociedad injusta no les dio lo que les correspondía.
Los esposos pobres que son felices de verdad son los que serán centro de nuestra reflexión. ¿Cuáles son?
- Los que no poseen nada porque todo se lo brindaron el uno al otro.
-los que comparten todo en la comunidad de amor que crearon, sin levantar banderas de propiedad privada.
-Los que nada guardan, porque todo lo tienen al servicio del otro.

Ahora bien, miremos al esposo y a la esposa individualmente:

EL ESPOSO ES POBRE CUANDO:
-No tiene dinero propio, porque todo está al servicio del hogar.
-No vive rodeado de secretos, porque lleva una vida transparente.
-No experimenta la soledad, porque es feliz al lado de su esposa.
-No tiene tiempo, porque todo es para ella.
-No posee su cuerpo, ya que se lo entregó a su esposa.

LA ESPOSA ES POBRE CUANDO:
-Todo lo hace con alegría, porque su esposo está por llegar.
-No mide lo que da, porque todo se lo brinda.
-No tiene celos porque confía en su esposo.
- No espera para perdonar sino que lo hace inmediatamente.
-No vuelve sobre el pasado, sino que perdona y olvida.

Esposos y esposas pobres son aquellos que, a pesar de las muchas dificultades, siguen creyendo que todo es posible para los que se aman. Son los que esperan todo del otro, como el primer día; siguen sintiendo que necesitan del otro, porque asumieron que en el camino hacia la felicidad no pueden autoabastecerse.

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