En toda la historia humana la tentación ha existido. En los tiempos actuales con el materialismo y la modernidad como conducta cultural, la tentación es aún mayor. No es de extrañar que la infedelidad matrimonial, tan en boga hoy, sea causa frecuente de rompimiento del vinculo. También influyen en tal sentido muchos esposos alcohólicos o con transtornos de la personaliad. Hay madres que trabajan y que descuidan las relaciones matrimoniales y la educación de los hijos. Igualmente hay matrimonios que riñen constantemente por cosas minimas, pero a menudo por dinero o por conductas de algunos de los cónyuges. Puede que existan agresiones físicas del hombre a la mujer, hoy en aumento, agresión que en oportunidades llega a los hijos por cualquier motivo.
Es posible en innumerables casos que los padres a través de los años sufran de apatía generalizada quizá por falta de espiritualidad, lo que impide una buena comunicación familiar llegando, a veces, a una situación extrema de falta de amor entre los esposos, lo que nos llama a reflexionar sobre las bases en que se fundo la unión sacramental. Vale decir ¿hubo verdadero amor al contraer matrimonio indisoluble? ¿El amor sigue presente en las buenas y en las malas a través de toda la vida? En los momentos de tensiones y dificultades ¿recurren a la oración y a la Santísima Virgen para que los consuele y les dé fuerzas en la tribulaciones? Estas y otras preguntas cabe formularse en situaciones críticas de la vida conyugal.
La separación conyugal tiene diversas repercusiones entre los hijos, algunas veces con moderación, otras veces francamente dramáticas. Esta situación varía según la madurez de los hijos y esta íntimamente relacionada con la edad. Puede ser que los niños en edad preescolar no comprendan lo que ocurre en la familia y tienden a interpretar la separación (o divorcio) como algo indeseable o que los padres "son malos" con lo cual es posible que carguen con sentimientos de culpa injustificados, tal como acontecía cuando tenían mala conducta y sus padres los reprendían. En ocasiones, lo antedicho pueden acarrear "rabietas" o excesiva dependencia de la madre.
Si estos niños encontraban ayuda y apoyo en sus padres, ahora se sienten solos y desvalidos. Pueden tener cuadros depresivos y se nota un deterioro en el rendimiento escolar: malas notas, conductas rebeldes en clases y en los recreos ; relación con la familia y amigos algo deteriorados. La manifestación típica consiste en que, para el niño, cada mañana se le hace más difícil concurrir a la escuela y busca pretextos para no hacerlo.
En la separación uno de los progenitores obviamente se va de la casa (generalmente el padre). El niño entonces se pregunta ¿si tanto me quieres; por qué me abandonas?.
Observamos una relación en el vinculo matrimonial. Quizá es un síntoma de nuestro tiempo moderno. Antes de separarse de anularse o divorciarse queremos pedirle a los padres que consideren la responsabilidad de su vida de familia cristiano, la cualidad de su matrimonio, el clima afectivo y moral que existe en su hogar y la dedicación que le deben a sus niños.
(Fuente Eco de lourdes)

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