No todas las caricias son sexuales. Algunos de los más dulces estímulos dentro de una relación son aquellas expresiones espontáneas de afecto, que solamente se pueden presentar entre dos personas que han hecho el amor, pero a las que, por el momento, les basta el hecho de estar juntos.
Algunos hombres tienen la idea errónea de que la acaricia sin intenciones sexuales no producen nada, y ellos mismos se sorprenden cuando su compañera parece irritable o desilusionada a pesar de haber tenido éxito en el acto sexual.
Y es que las personas que se gustan mutuamente, que se acarician entre sí y que se comunican, van a encontrar placer en cualquier caricia, aun cuando esté exenta de pasión.
Requiere más condiciones ser buenos amigos que buenos amante. Pero si queremos que las relaciones perduren, debemos ser ambas cosas. Los amigos son tolerantes y se aceptan, rién juntos y también pelean, dialogan pero sin temor a que las riñas terminen con la amistad. Idealmente un amante es un amigo con quien hacemos el amor.
Porque el amor se hace rápidamente. Pero la amistad toma tiempo. Por ello vemos que las aventuras amorosas se rompen constatemente , en cambio la atracción que se enriquece con la amistad puede prolongarse y llegar incluso al matrimonio.
Algunas parejas que se han alejado por el trabajo o por consagración al hogar puede que no hayan de ser amantes, pero han dejado de ser amigos. Se ha sabido de muchas parejas que han hecho el amor la misma noche anterior al decreto oficial de divorcio.
Los amantes tienen que hacer todo lo que hacen los amigos si quieren que su relación sobreviva a todas las cosas que les suceden a dos personas.
Así como el sexo une fisicamente, el afecto, el respeto y la cortesía deben atar espiritualmente a la pareja.
Algunos hombres tienen la idea errónea de que la acaricia sin intenciones sexuales no producen nada, y ellos mismos se sorprenden cuando su compañera parece irritable o desilusionada a pesar de haber tenido éxito en el acto sexual.
Y es que las personas que se gustan mutuamente, que se acarician entre sí y que se comunican, van a encontrar placer en cualquier caricia, aun cuando esté exenta de pasión.
Requiere más condiciones ser buenos amigos que buenos amante. Pero si queremos que las relaciones perduren, debemos ser ambas cosas. Los amigos son tolerantes y se aceptan, rién juntos y también pelean, dialogan pero sin temor a que las riñas terminen con la amistad. Idealmente un amante es un amigo con quien hacemos el amor.
Porque el amor se hace rápidamente. Pero la amistad toma tiempo. Por ello vemos que las aventuras amorosas se rompen constatemente , en cambio la atracción que se enriquece con la amistad puede prolongarse y llegar incluso al matrimonio.
Algunas parejas que se han alejado por el trabajo o por consagración al hogar puede que no hayan de ser amantes, pero han dejado de ser amigos. Se ha sabido de muchas parejas que han hecho el amor la misma noche anterior al decreto oficial de divorcio.
Los amantes tienen que hacer todo lo que hacen los amigos si quieren que su relación sobreviva a todas las cosas que les suceden a dos personas.
Así como el sexo une fisicamente, el afecto, el respeto y la cortesía deben atar espiritualmente a la pareja.
(Revista Eco de Lourdes, A'96)

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